La
alegría, la risa, el humor son la esencia de la vida,
"UN
DÍA SIN RISA, ES UN DÍA SIN VIDA"
J ¿Qué nos ayuda a estar más risueños?
Llevar una vida más calmada, sonreír mucho, con cada actividad que llevamos a
cabo, iniciar el día sonriéndonos a nosotros mismos y seguir con una risa sin
motivo, hasta que nos salga nuestra propia risa genuina y contagiosa, no
esperar a los demás para reírnos, eso nos crea dependencia. Esta actitud es la que nos ayuda a tener más
humor en nuestro día a día. También podemos recurrir a escuchar a los niños,
ellos saben mucho de risa y humor, de hecho hasta los 7 años, está comprobado
que no necesitan apenas estímulo externo
para reírse, ellos mismos se provocan carcajadas sin motivo alguno y es
maravilloso dejarnos llevar por esa sensación, tan solo observándolos,
acercándonos y dejarnos contagiar por su inocencia y risa fácil.
J Este es un tema que me gusta abordar pues desde
mi profesión como terapeuta de la risa, monitora de tiempo libre, educadora holística y madre, me permito aportar mi granito
de experiencia.
Los niños necesitan sentirse amados, respetados,
honrados, aceptados, importantes y
guíados con firmeza y alegría. Esto es
básico para que tengan un futuro emocional equilibrado y sano.
Las personas que acompañamos, guíamos y educamos a estos pequeños
seres, sólo tenemos que ofrecerles nuestra admiración, respeto, espontaneidad, amor, sonrisas, alegría, y ellos imitan, son perfectos
imitadores.
Los niños de 0 a 3 años,
aprenden más con la acción que con la palabra. La risa es una acción tan sana
que les aportará mucha información positiva. Si los adultos somos capaces de
reírnos, los niños lo captarán enseguida. No necesitan demasiadas actividades,
lo que necesitan es AMOR, espacio para moverse y experiencias sensoriales.
De 4 a 7 años, no
es necesario exagerar ni dramatizar nuestros sentimientos, porque les
condiciona, ellos harán lo mismo, ni una gran fiesta ni un gran drama. Lo
justo, lo simple, aprenden de nuestros gestos y de nuestros movimientos, por lo
tanto, tomemos responsabilidad de sus respuestas. El ambiente en el que viven,
debe ser relajado, tranquilo, con libertad y a la vez con límites firmes,
amorosos, sin tanta carga negativa por nuestra parte. Debemos estar centrados
para estar con ellos, sino, enseguida proyectaremos nuestras cargas y como son
esponjas, lo recibirán inconscientemente todo...no es justo, nosotros somos los
adultos y ellos los niños, dejémosles en paz. La risa es una herramienta
perfecta para desbloquear nuestros esquemas mentales de adulto y entrar en el
mundo de los niños con más soltura, frescura y alegría.
La risa nos abre la
puerta para jugar. A medida que crecemos, dejamos de lado el juego, pues de una
forma consciente, el juego nos conecta con la infancia. Gracias a estar cerca
de los niños, podemos recobrar la esencia del juego, la simplicidad que llevan
en el alma. Los niños ríen y juegan con facilidad, no hacen falta grandes
estímulos. Son muy creativos, mucho más que nosotros. La risa suele ser la
protagonista de sus vidas. Ríen de todo y de nada, pero lo que mas les da
risa es ver al adulto reír, jugar, tropezar, caer, hacer muecas, hacer el
animal, hablar de "cacas, culos, pedos" (cochinadas prohibidas para el
adulto!!)... la risa de los niños es una fragancia maravillosa, es muy
contagiosa, es inevitable no reírse al oírles. Son frescos, inocentes,
vulnerables, sensibles...ellos están en sentir, más que en pensar, están en el
corazón, hacen y dicen lo que sienten sinceramente, sin máscaras, entran en
berrinche y al cabo de 5 minutos ya están riendo de nuevo, ¡cuanto tenemos que
aprender de ellos!
.
J Beneficios de la risa en los niños en
general:
Reírse plenamente les aporta serenidad, sentirse queridos,
importantes, reconocidos, potencia la inteligencia, la concentración, la
imaginación, la paciencia, la amistad, la complicidad y la reconciliación. Para
los niños, la risa es la clave para crecer equilibrados y sanos. Por lo tanto,
lo único que les va a ayudar a conectar con la risa es vernos a nosotros
felices, contentos, dispuestos, eso ya les es suficiente para desarrollarse, no
es necesario hacer grandes juegos ni estimularles tanto, porque ellos saben mas
que nosotros, son pequeños pero sabios. De hecho, son nuestros mejores
maestros.
Desde hoy hasta siempre, pongamos de nuestra parte para
compartir nuestra sonrisa y nuestra alegría en nuestros actos cotidianos, los niños lo perciben y lo agradecen, y nosotros nos sentiremos mucho más libres, felices y
equilibrados.
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