Está comprobado que en las empresas,
el que es serio es responsable y el que derrama alegría y buen humor, no
está bien visto, parece que no rinda o que no sea responsable de su trabajo.
Potenciar que el que está siempre de buen humor, no
rinde, es realmente falso y además contradictorio. Antiguamente todas las
tareas se hacían sin tanta formalidad y se cantaba, se contaban chistes, se
hacían con alegría, aunque no les gustase del todo la tarea, fuese ésta fácil o difícil, con el tiempo,
hemos copiado al serio hombre de negocios angloamericano y hemos reprimido el
espíritu espontáneo y divertido que caracteriza a la sociedad española, nos
hemos vuelto tan serios que apenas reímos en el trabajo.
Y yo afirmo que la responsabilidad no está reñida con
el humor. Podemos hacer negocios divirtiéndonos. Las cosas serias, con humor,
son igual de trascendentes, pero más llevaderas. Se pueden hacer las cosas con
seriedad utilizando el humor, siendo más espontáneos y humanos.
La risa, el buen humor, la alegría es fundamental en
un ambiente de trabajo, ya que aporta buen ambiente entre los trabajadores,
aumenta considerablemente la productividad, fortalece la motivación individual
y colectiva, los objetivos se consiguen más fácilmente, las ventas se
incrementan, atrae recursos más valiosos, distiende las reuniones, existen
menos bajas laborales por depresión, estrés, ansiedad y otras enfermedades de
este siglo… Una empresa afectiva es una empresa efectiva.
Las personas que habitualmente ríen, tienen tendencia
a relativizar los problemas, ven las dificultades como pruebas para aprender y
evolucionar, no como una carga, son más inteligentes, positivas, creativas,
dichosas y hacen que se fomente el
compañerismo, la complicidad, la amistad, la unión y algo fundamental en una
empresa: la motivación.
Pasamos más horas trabajando y parece que hoy en día,
trabajar no sea un gozo y por ello es en nuestro lugar de trabajo donde debemos
imponer y fomentar el humor, el estar bien con nosotros mismos y con nuestro
entorno, porque de aquí proceden muchos de los malestares que tenemos y después nos los llevamos a
nuestra casa donde los seres que más nos aprecian lo reciben, de hecho, no es
justo para nadie.
Es cierto que muchas personas que están todo el día trabajando
van acumulando tensiones inconscientes en su cuerpo, lo cual a la larga produce
enfermedades serias y difíciles de
curar. Antes de llegar tan lejos, es imprescindible parar y darse un respiro,
tomar conciencia de que no nos merecemos el maltrato que nos damos y tomarnos la vida con un poco menos de
seriedad y con más humor, optimismo y alegría.
Nuestro lugar de trabajo tiene que estar
delegado por personas responsables y alegres, de tal forma que puedan crear que
se respire buen ambiente. La risa como tal, tiene un efecto relajante a nivel
físico, mental y emocional. Cuando reímos de forma sana y natural, nuestro
sistema inmunológico se beneficia enormemente y esto hace que siempre estemos
en perfecta salud. Cuando reímos mucho,
nuestros músculos cobran vitalidad y rejuvenecen, no padecemos gripes ni
catarros, nuestra vida mejora en todos los sentidos. La risa une, ayuda a todo
el mundo y cuando me han pedido sesiones de humor positivo o de risoterapia para empresas, es inmediata la
respuesta de complicidad y de bienestar entre los compañeros, lo cual hace que
mejore la empresa a todo nivel.
La risa además tiene el don de
contagiarse rápidamente, lo que provoca un ambiente distendido y muy agradable
en las reuniones, en el hogar y en los sitios de trabajo. Precisamente, se ha
confirmado esta nueva tendencia empresarial de crear grupos de risoterapia
entre los trabajadores para mejorar las relaciones entre ellos e incrementar
considerablemente la productividad.
Lo cierto es que a mayor edad, cada vez
reímos menos ya que la mayoría de los niños ríen en promedio entre 30 y 40
veces por día, mientras que los adultos sólo lo hacen 10 veces en promedio
-muchas veces ni eso- y eso es importante si pensamos en que casi no hay niños
que padezcan contracturas musculares y en cambio casi todos los adultos
presentan dolor de cuello, espalda, cintura y cabeza. Y es que reírse, permite
distender y relajar los músculos de la nuca y el cuello.
Cuando mejor trabajas es cuando lo vives
como juego, lo disfrutas.
"No he trabajado ni un día en toda mi
vida. Todo fue diversión"
"No he fracasado, he encontrado 10.000
cosas que no funcionan" Thomas Edison
En una entrevista a John F.Kennedy, le
preguntaron cómo mantenía la sangre fría ante negociaciones difíciles con otros
líderes y contestó: "imagino a mis adversarios vestidos sólo con ropa interior
de franela roja".
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